





Si parte de tu vivienda está afectada a la actividad, comunica el porcentaje y conserva planos o fotografías. En suministros, aplica el criterio legal específico, evitando deducciones completas cuando no proceden. Mide consumo, reparte con lógica y archiva facturas detalladas. Un protocolo sencillo explica por qué deduces lo que deduces. Con esa base, Hacienda entenderá tu criterio y tú dormirás mejor, especialmente cuando la carga administrativa se acumula.
El vehículo mixto rara vez permite una deducción total, así que define política de uso y registra kilómetros profesionales. Si pernoctas fuera por trabajo, conserva tickets y justifica el desplazamiento. Evita confundir representación con manutención cotidiana. En IVA y IRPF las reglas difieren, por lo que conviene separar cálculos. Planificar agendas y rutas, además, reduce costes reales, no solo impuestos, y mejora la puntualidad con clientes exigentes.